Heurísticas Tóxicas
El miedo no es una reacción; es una infraestructura. En las sociedades jerárquicas, quien controla el “poder” no busca en última instancia promover la satisfacción del individuo —esa emoción burguesa, estática y frágil— sino la administración de una angustia a cuentagotas, que lo mantiene en alerta, activo y funcional. El miedo, que en su realidad biológica nace como herramienta ante el peligro, funciona hoy como una mecha siempre ardiente que ilumina ese escenario creado por el poder: un sedante ante cualquier cambio que no provenga de quien sostiene esa dinamita … al final de la mecha. Gracias a las redes sociales, somos ahora espectadores pasivos de nuestra propia parálisis, donde la vida se vuelve burocracia y el miedo se administra para que el individuo no se atreva a vivir su circunstancia (efecto de desbordamiento cognitivo). El primer paso para vivirla es identificar que el miedo que sentimos no es nuestro, sino unapieza de ingeniería social cuyos pilares son las heurísticas.
Las heurísticas —así la llaman los psicólogos— funcionan como atajos mentales que producen resultados útiles y rápidos pero con poco (o ningún) esfuerzo por parte del sujeto pensante. Este a menudo no es consciente de su propio funcionamiento, que induce a la decisión rauda, esa inferencia que se conforma con lo razonable, al renunciar para siempre a la perfección, que ya sólo pertenece a la divinidad artística y los físicos y/o matemáticos muertos. Las heurísticas no determinan un resultado ideal, sino uno que es "suficientemente bueno", una categoría que en arte llamaríamos mediocridad y que en la vida política es el reámbulo de la sumisión. La heurística nos promete velocidad, pero a cambio nos exige que dejemos de mirar. Y en ese acto de ver sin mirar, en esa economía del pensamiento, este encuentra su grieta más fértil.
Las heurísticas reducen la complejidad de una decisión, problema o pregunta; al no tener en cuenta toda la información relevante disponible. Suelen contrastarse con los algoritmos, procesos deterministas e integrales, apáticos y sin emoción, que concluyen con la solución correcta para cada situación específica. El algoritmo opera en un vacío de significado. Para él, los datos son solo 1 y 0 por lo que es una herramienta ciega al valor humano. Por ejemplo, al hornear un pastel…
ESTE ES UN FRAGMENTO DEL ENSAYO HEURÍSTICAS Y ANTIHEURÍSTICAS
CONTINUA LEYENDO EN @SUBSTACK
O SUSCRIBETE AL CANAL AQUI: https://carusowrites.substack.com
TAMBIÉN PUEDES HACER UNA DONACIÓN Y TE MANDARÉ EL TEXTO EN PDF