El viajero del Tiempo
Hoy hace tres años que comencé mi vuelta al mundo. Un proceso que debo a un antiguo primo mío quien, quizás allá por el siglo XVI, escribió Relación del primer viaje alrededor del mundo y, sin saberlo, me contagió la enfermedad del “Viajero Del Tiempo”. Un trastorno que no solo él (Pigafetta), sino Stefan Zweig, Hemingway o yo padecemos; y que, cegados por la curiosidad impertinente que nos empuja a descubrir, nos lanza desde el nido a la aventura de ver, sentir y contar cuentos sobre este nuestro mundo. Esta carta de abordo va en honor a ellos.
Como el temblor bajo mis pies cada vez que el avión toca suelo, se presenta ante mí el terremoto de la vida. Debo abandonar al trotamundos convencional para entender mi papel de Viajero Del Tiempo. Intento estar preparado, pero siempre lo olvido; siempre creo que lo recuerdo, y lo olvido. Ya lo dijo Heráclito: nadie puede bañarse dos veces en el mismo río... y puesto que todo se encuentra en estado de movimiento, todo fluye. Al fluir el todo, fluyen las ideas, las relaciones, nuestras debilidades y también nuestras fortalezas.
Encuentro allá donde voy, pese a las noticias, un mundo en aparente equilibrio en el que luchan (siempre sin entender por qué) algunos primos, hermanos y amigos. Aquellos que comparten sangre o escuela, con sus lamentos creen reafirmar una identidad que los vuelve enemigos, pero que en su esencia más pura observo cómo los conecta. Comparten un denominador común aplastante: su biología. Todos beben la misma agua, proveniente de la misma madre; e igual que la beben, sucumben ante el caos y la guerra. Mientras tanto, los artistas (sobre todo los músicos y los poetas) buscan despertar la conciencia, esa moral dormida que invita a que vecinos se vuelvan tribu. A que junten sus manos, miren al cielo y bailen unidos bajo la mirada aplastante del firmamento. Intentarán (los artistas) sin descanso, que la guerra un día sea solo un concierto de cuerda y viento en el que sobre la percusión. Se busca director, regidor y tramoyista para que este espectáculo... no se vuelva ruido.
Con cada café inicio el cambio y doy un salto de longitud para explorar la interminable olimpiada de la civilización. Comienzo cada mañana ……
ESTE ES UN EXTRACTO DEL ARTICULO EL VIAJERO DEL TIEMPO
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