Reflexiones sobre “Primer Plano”
Permítanme comenzar diciendo que me encantó la cinta, incluso pese a mis dudas al iniciar el visionado. El actor que llevo dentro encontró extraña su estructura, pues al conocer los gajes del oficio, presentí que algo no encajaba. Como escritor, encontré un guión un tanto pobre; sin embargo, fue el director en mí el que admiraba emocionado cada fotograma que se revelaba en pantalla. Una total y excitante montaña rusa de las relaciones humanas.
Con los títulos aun rodando, me sequé las lágrimas y traté de recomponer mis pensamientos. Me sentía de igual modo devastado y excitado: con una falsa sensación de alegría. Controlaba un tipo de llanto que mi madre solía experimentar cuando hablábamos de mi abuelo, que en paz descanse. Sus lágrimas de azabache, envueltas por su maquillaje negro caían sobre una sonrisa forzada y dispersa que no lograba mantenerse firme, y hacia que sus labios rojos y brillantes, comenzasen a temblar hasta que, por fin, se rendía ante el catartico acto de llorar. Esta ‘tristeza feliz’ de Fernando Pessoa… me produjo una reacción similar.
Comencé a pensar en quienes en su día vieron la cinta, y si podrían identificarse o con Hossein Sabzian de una u otra manera. ¿Quién no se ha sentido como un farsante alguna vez en su vida? ¿Quién no ha querido desaparecer, aunque sea por un día o dos, y mudar su piel para convertirse en esa versión soñada y mejorada del ‘yo perdedor’? Por supuesto nunca llegaríamos tan lejos, ¿O si? Yo no estoy tan seguro; aunque si lo estoy de que otros muchos ya lo han hecho. Pensé que tal vez…
ESTE ES UN FRAGMENTO DE LA REVIEW DE PRIMER PLANO
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